viernes, 25 de diciembre de 2015

NINGUNOS HARAGANES

"vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo... Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna" - 2 Pedro 1:5-8; Judas 20-21

    Quienes se encuentran bien familiarizados con el Nuevo Testamento saben que mencionar la segunda carta de Pedro y la carta de Judas es hablar de temas similares, tal como ocurre con los evangelios. Por lo general, se sabe que el asunto principal denunciado por ambos escritores inspirados se trata de lo que tiene que ver con los falsos profetas y la falsa doctrina enseñada por ellos, que como un inyectable se introduce silenciosamente en la iglesia de Cristo. Pedro habla de la necesidad de ser cuidadosos a través de una actitud defensiva por causa de un conocimiento previo del asunto, "Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza" (2 Pe. 3:17). Por su parte, y frente al mismo peligro, Judas exhorta a tener una actitud de ofensiva, "Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Jd. 3)
    Sin embargo, y como lo muestran los textos de hoy, no es la única cosa de la cual ellos escriben a la iglesia de Cristo. Es cierto que nada suplantará al poder de Dios para la protección de su pueblo, pero un cristiano haragán que no echa mano de los recursos que el Señor ha dejado para ser victoriosos, es un cristiano presumido, para nada sabio. 
    La edificación en la fe, la oración bajo la dirección del Espíritu Santo y la preservación en la obediencia que es la demostración del amor de Dios; son todas indicaciones de una relación genuina con Dios, tal como lo presenta Judas. Pedro, por otro lado, hace la mención de una sumatoria de cualidades que muestran esta misma relación. Una manera práctica de entender esto es como alguien lo expresó; "Añadid... a la virtud de José, el conocimiento de Salomón; al conocimiento de Salomón, el dominio propio de Pablo; al dominio propio de Pablo, la paciencia de Job; a la paciencia de Job, la piedad de David; a la piedad de David, el afecto fraternal de Jonatán; al afecto fraternal de Jonatán, el amor de Juan." 
    Los cristianos genuinos no son haraganes, y por eso manifiestan su verdadera relación con Dios y su absoluta constancia en la lucha, y la consecuente protección de los falsos maestros y la falsa doctrina. ¿Te encuentras de brazos cruzados, o en una constante actividad que demuestra obediencia?

¡Dios te bendiga!

-Biblia, Mate y Oración-
© 2013- Ricardo Daglio -Uso personal, no distribuir sin permiso

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