lunes, 30 de marzo de 2015

CABOS SUELTOS

"También la casa de José subió contra Bet-el; y Jehová estaba con ellos. Y la casa de José puso espías en Bet-el, ciudad que antes se llamaba Luz. Y los que espiaban vieron a un hombre que salía de la ciudad, y le dijeron: Muéstranos ahora la entrada de la ciudad, y haremos contigo misericordia. Y él les mostró la entrada a la ciudad, y la hirieron a filo de espada; pero dejaron ir a aquel hombre con toda su familia. Y se fue el hombre a la tierra de los heteos, y edificó una ciudad a la cual llamó Luz; y este es su nombre hasta hoy." - Jueces 1:22-26

    Nuevo comienzo para Israel; establecidos en la tierra prometida a Abraham y a su descendencia, ahora tomaban posesión de la misma y derrotaban a los pueblos paganos bajo la dirección de Dios. Las tribus hicieron sus batallas individuales y fueron obteniendo sus heredades. Pero la obediencia parcial, es desobediencia total y siempre tiene malas consecuencias. Y de esto habla el libro de Jueces.
    La casa de José, gozando de la compañía de Dios inclusive, creyeron obtener aquello por lo que luchaban sin tener que sufrir ni un sólo reproche por falta de obediencia. Así se apoderaron de la ciudad de Luz, a la que luego llamaron Bet-el, pero lo hicieron con una concesión, dejaron ir al hombre que les dio los datos necesarios para tomar la ciudad, ya que ese fue el trato que hicieron con él; pues ¿qué mal podía hacer un sólo hombre cuando ellos obtenían toda una ciudad? 
    Es de vital importancia que entendamos que "LUZ" es el hebreo לוז que significa "perversidad", al contrario de lo que imaginaríamos en el idioma castellano. Todo tiene otro sentido cuando sabemos esto. Porque la casa de José transformó la ciudad de perversidad en una Bet-el, "casa de Dios"... ¡pero no lo hizo completamente! ¿Y qué ocurrió? Pues este hombre, con toda su familia se fue a los heteos y volvió a edificar "Perversidad" la cual se nos dice en el relato "este es su nombre hasta hoy."
   Si en vez de conquistar el pecado, nos comprometemos con él aún en el detalle más insignificante (¿qué es un hombre y su familia en comparación a toda una ciudad?), entonces aquel enemigo que no derrotamos eventualmente nos derrotará a nosotros. Y el postrer estado es peor. Se edifica "una ciudad" que reproduce y multiplica lo que nosotros no supimos vencer. "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna." (Gál. 6:7-8).
    Dios está con sus hijos para que salgan victoriosos en todas sus batallas espirituales, pero es necesario que no haya compromisos con el pecado, "sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne." (Ro. 13:14). Cuando trates con algún pecado en tu vida, debes velar por cortar todas las posibles solicitudes y relaciones con él, sean materiales, morales o espirituales; corta con todo lo que pueda ser potencialmente dañino para tu vida de fe y tu futuro testimonio. No dejes cabos sueltos.

¡Dios te bendiga!

-Biblia, mate y oración-
© Copyright Ricardo Daglio - 2013

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