viernes, 20 de marzo de 2015

¡ESTO NO ES VIDA!

"Por la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana!"- Deuteronomio 28:67

    Con cuánta exactitud describe la Escritura la condición de quienes viven en desobediencia para con Dios. No se trata de si tú crees o no crees en Dios. De hecho, todo el mundo creerá en Dios en la eternidad, inclusive quienes se proclamaron ateos en esta vida. Pero creer en Dios no es ninguna garantía para vivir en paz, "Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan." (Stgo. 2:19).
    Cuando Moisés dijo estas palabras a Israel como nación, los estaba preparando para los días en que ellos no tuvieran en cuenta a Dios, días que llegaron finalmente cuando la nación entera fue llevada en cautiverio a Asiria y Babilonia por su desobediencia e idolatría. Previo a este acontecimiento y con los ejércitos a las puertas de Jerusalén, la expectativa de morir aumentó a tal punto que durante el día deseaban que la noche llegara, y en la noche, esperaban la luz del día porque significaba que aún continuaban con vida. Es una descripción suficientemente gráfica de un alma insegura, sin esperanza y con temor a la muerte.
    Las circunstancias varían y las historias cambian, pero el corazón del hombre sigue con la misma desesperación interior. Cansados de todo lo insípido de la vida esperan que el día se termine para concluir con toda las "canas verdes" que los hijos le han sacado, las discusiones matrimoniales, las angustias personales por la falta de logros o esperanzas truncadas, las frustraciones internas y los enojos generales que conlleva la vida sin una relación con Dios. Todo esto hace que la almohada sea la única cosa que genera algún tipo de alivio para el día. 
    Pero ¡ay!, cuando apoya su cabeza en ella, comienza otro tipo de angustias. Una de ellas, la incertidumbre de la vida, la imposibilidad de asegurar que volverá a levantarse; la mente corre a velocidades impensadas y la imaginación es más veloz en el silencio nocturno que lo que fue durante el día que pasó. De manera que la única cosa que puede ocurrir es razonar igual que Job "Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba." (7:4). No lector, esto sin duda no es vida. Claro que no, porque el alma adolece de paz con Dios, y esto afecta el día y la noche. Pero mientras creas que tu religión supera a la necesidad de una relación con Jesucristo, nada cambiará. 
    Te invito a que consideres algunos de los resultados inmediatos de una vida transformada por el evangelio de Jesucristo
        1. Paz con Dios - "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" - (Ro. 5:1)
       2. Seguridad de vida eterna - "De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida." (Jn. 5:24)
      3. Descanso - "Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño." (Sal. 127:2)
       4. Tranquilidad - "No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya." (Sal. 91:5-6)

¡Dios te bendiga!

-Biblia, mate y oración-
© Copyright Ricardo Daglio - 2013

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