martes, 6 de octubre de 2015

CREER PARA ENTENDER

"Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él"... "los samaritanos...creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo" - Juan 3:1-2; 4:40-42

    Cuando Nicodemo se acercó a Jesús y le dijo lo que sabía, no estaba diciendo nada que no fuera verdad; porque era cierto que Jesús había venido de Dios y también que era un maestro y que hacía señales inequívocas que demostraban su relación con Dios. Pero era mucho más que eso. El problema con este líder espiritual judío era que su conocimiento no era ni el adecuado ni el más importante ya que saber lo que sabía no le proporcionaba lo que en realidad necesitaba. Saber algo acerca de Jesús no le da al hombre el perdón de sus pecados, menos aún si lo que confiesa saber es que provino de Dios como un maestro. Sabía algo y sin embargo ese conocimiento no le condujo a la creencia del Cristo como Salvador.
    Los samaritanos por su parte, ellos eran el pueblo despreciado; mitad judíos, mitad gentiles. Se hallaban muy lejos de la posibilidad de entablar algún tipo de relación con los hebreos de palestina. Pero cuando oyeron a Jesús hablar y oír quién era, creyeron; y cuando lo hicieron supieron que "verdaderamente (era) el Salvador del mundo, el Cristo." Los samaritanos creyeron y esa creencia derivó en un conocimiento regenerador; para ellos el Cristo era el Salvador del mundo y no precisaban ningún otro tipo de explicación.
    Siempre es de esta manera "Por la fe entendemos..." (Heb. 11:3), es la declaración que encabeza la lista de héroes de la fe del libro de Hebreos. Cuando Jesús enfrentó la mayor deserción de discípulos en su ministerio y confrontó a los doce acerca de lo que ellos creían de él mismo, Pedro contestó: "nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Jn. 6:69). Creer para entender. Son muchos los que hoy día frecuentan la religión, los templos, e inclusive quienes manejan la Biblia y el lenguaje cristiano demostrando a todos que saben suficiente acerca de Jesucristo; pero esto no es ni lo suficiente ni lo necesario. Si el concepto que manejas del Hijo de Dios es el que manejó Nicodemo y no la fe de los samaritanos, entonces es menester que oigas lo que el Señor le dijo: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn. 3:16)
    El perdón de pecados es el resultado de la fe puesta en Cristo, no del conocimiento acumulado sobre su persona. ¿Qué tienes tú, salvación o religión? 

¡Dios te bendiga!

-Biblia, Mate y Oración-
© 2013- Ricardo Daglio -Uso personal, no distribuir sin permiso

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