viernes, 16 de octubre de 2015

PÁSATE LA MANO POR LA CABEZA

 "Pues aun vuestros cabellos están todos contados" - Mateo 10:30

    No importa si se caen o no, si son cortos o largos; rubios, castaños, pelirrojos, negros o blancos; nada de esto impide que Dios lleve la cuenta de los aproximadamente 100.000 a 150.000 cabellos que en promedio tienen los seres humanos en su cabeza. Es un asunto llamativo de la Biblia el hecho de que se mencione esta precisa información que indica el cuidado que Dios tiene de los detalles. Si los discípulos del Señor en su avance misionero al que fueron enviados, comenzaban a experimentar temor por el peligro al que sus vidas serían expuestas por predicar el evangelio; entonces una simple pasada de la palma de la mano por la cabeza les ayudaría a recordar que Dios estaba al tanto de todo. 
    El asunto que el Señor Jesús quería que sus discípulos tuvieran siempre presente era el cuidado y control que la soberanía de Dios ejercía sobre sus vidas; nada ocurre sin que Dios esté en pleno conocimiento y que no haya sido ordenado para su gloria y para el bien de aquellos que ama. La atención que Dios pone a los detalles es una demostración continua de esta verdad. Muchas personas suponen que Dios está atento solamente a las cosas grandes que ocurren en la vida y no a las pequeñas, pero Jesús enseñó lo opuesto, y esto debe darnos la confianza; si él cuida de los detalles, tanto más lo hará con los asuntos más relevantes de la vida.
    ¿Acaso no te ha sorprendido tantas veces? Aquel billete de poco valor que te salvó de perder tu transporte al trabajo; el paquete de harina que encontraste en la cocina cuando no sabías con qué hacer tu pan, o cuando precisabas dos huevos y tenías uno solo, pero con doble yema. ¿Recuerdas? Todos estos detalles muestran que Dios está en los asuntos pequeños y no debemos temer. Pero lo que es importante entender es que esta era una información que los discípulos tenían para que estuvieran seguros para hacer las cosas que son más necesarias, no para que se quedaran sentados con admiración. Ellos debían predicar con valor.
    ¿Ves que Dios cuida de los asuntos más insignificantes de tu vida? Entonces con mayor razón ocúpate de las cosas que tienen consecuencias eternas como es el hecho de confesar a Cristo delante de los hombres y hablar del evangelio frente a los pecadores en dondequiera que tengas la oportunidad de hacerlo. El Señor está contigo, no te va a abandonar. Cada vez que proclames el mensaje de salvación o des testimonio de la obra de Dios en tu vida y sientas la presión del menosprecio o peligro; pásate la mano por la cabeza... y si eres calvo, pues estáte seguro que tiene menos trabajo y no cambia el hecho.

¡Dios te bendiga!

-Biblia, Mate y Oración-
© 2013- Ricardo Daglio -Uso personal, no distribuir sin permiso

No hay comentarios :

Publicar un comentario